Entrenamientos

1.
Miércoles 18 de abril. 17 horas.
Estadio de Chacarita Juniors.
San Martín, provincia de Buenos Aires.
Entrenamiento cerrado al público y a la Prensa.

Nota.
Tras el entrenamiento, el plantel profesional atenderá a la Prensa.
Ingreso de los medios al Estadio: 18.45 horas.

2.
Jueves 19 de abril. 9.30 horas.
Predio de UTA.
Moreno, provincia de Buenos Aires.
Entrenamiento cerrado al público y a la Prensa.

3.
Viernes 20 de abril. 17 horas.
Estadio de Chacarita Juniors.
San Martín, provincia de Buenos Aires.
Entrenamiento cerrado al público y a la Prensa.

Nota.
Tras el entrenamiento, el Cuerpo Técnico atenderá a la Prensa.
Ingreso de los medios al Estadio: 18.45 horas.

4.
Sábado 21 de abril. 20 horas.
Superliga 17/18. Fecha 24.
Estadio “Pedro Bidegain” (San Lorenzo).
San Lorenzo-Chacarita Junio

Gran historia de gente de pueblo

En el año 1994 habia un grupo de pibes del pueblo de Colonia Sere (partido de Carlos Tejedor) Pcia de bs as, pueblito de 800 habitantes del noroeste de la provincia,tenian un gran equipo pero les faltaba la camiseta identificadora del mismo para participar en el torneo zonal,Despues de un conclave entre ellos determinaron que la camiseta mas linda era la del glorioso Chacarita Juniors y juntaron la plata y  las camisetas las compró de su peculio Ruben Biondini, técnico y alma mater del equipo. ,resultado:Tricampeones del torneo zonal eso nos contaba Carlos Manzoni,gran escritor y periodista del diario la Nacion. El esta encargado de escribir historias de “algo no salio bien” en el  programa “lo que el día se llevó” que va por el canal La nacion mas los martes a viernes a las 23 hs,conducido por el Periodista Pancho Olivera y otros grosos.

Carlos quedo impactado por dos historias que le conté,la delas camisetas entregadas por los hinchas en el partido contra Almagro en el 94 y por el Penal de Toledo en el 2012 como dos historias impresionantes del futbol argentino producidas por Chacarita.

Gracias Carlos y a toda Colonia Sere por haber elegido “la mas Linda”

Pepe Rapoport

Carta de un Hincha

Hoy entendí todo por     Walter Scotton

La primera y única vez que escribí sobre Chaca fue en abril de 2014 y el genio de Pepe lo subió a su página.

Chaca deambulaba por la B metro y en esa nota yo conté la historia familiar que nos unía con Chaca, que nació con mi abuelo Enrique, e intentaba transmitir un poco de alegría, dentro de tanta tristeza q nos transmitía el equipo. Pasaron 4 años, dos ascensos y hoy Chaca está otra vez a punto de descender y en medio de un caos institucional (como casi siempre en los últimos 30 años).

Y, de casualidad, hoy mis hijos me pidieron ponerse la camisetua de Chaca, de la nada, no hay partido, no les estaba hablando de fútbol y me lo pidieron, y ahí entendí todo.

En estos 4 años paso de todo, y me gustaría compartirlo con el pueblo funebrero.

Como decía, en Abril de 2014 Pepe subió mi nota, en ese momento tenía una hija de 6 meses, Sofia,  Chaca estaba pasando un momento muy flojo en la primera b metro y mis viejos estaban en mar de plata, fanaticos de Mar del Plata, tenían un depto allá. Mi vieja Kuky me contó (sin que lo supiera mi viejo Hugo) que cuando les mande el mensaje para q lean la nota, ella estaba cocinando y sintió que mi viejo moqueaba (si lo vi llorar dos veces en toda su vida, es mucho), mi vieja se le acerco y vio en la compu mi nota y a mi viejo llorando q la abrazo y le dijo “la puta, q familia linda que tenemos”. Cuando volvieron de Mar del Plata me dio un abrazo de esos que llegan al alma y me dijo que estaba orgulloso de mi y feliz por la familia que tenía. Mi viejo nunca fue de palabra fácil y mucho menos de mostrar sentimientos, un tipo de otra época, la persona más buena y sana que conocí en mi vida, y ese día lo noté emocionado.

Casi como si esa nota hubiera sido mágica, Chaca empezó a levantar, se fue el gato y llegó Biggieri, y para noviembre de ese año estábamos festejando el ascenso al nacional.

Fuimos con toda la familia a la cancha el dia el partido con Dálmine, salvo mi viejo, q se quedó en casa, viéndolo por la tele.

Desde que lo afanó la barra brava de Chaca en la estación de San Martín en los 90 nunca más quiso pisar la cancha, pero sabía q no había que mezclar la pasión por los colores con las mafias que arruinan la fiesta y eso no le impedía festejar y disfrutar las alegrías funebreras.

Como una costumbre, después del partido fuimos a su casa (a 10 cuadras de la cancha) y cenamos todos ahí.

Chaca volvía al nacional, más cerca de primera.

El verano siguiente mis viejos se fueron a mardel (como todos los veranos de los últimos 40 años), y a la vuelta mi viejo se sintió mal, lo internamos y a la semana se nos fue. Con 61 años recién cumplidos, un pibe, pero se nos fue.

Gracias a Chaca, la carta que publiqué y los momentos posteriores pude agradecerle en vida todo lo que hizo por su familia, y lo gran tipo que fue, pude abrazarlo y pude ver su emoción, es inexplicable la paz interior que sentís cuando sabes que no te guardaste nada.

Nada te saca el dolor, nunca se va el dolor, pero hay cosas que no se pueden explicar pero que te dan paz, y una de esas es la pasión común por Chaca.

Mi hija Sofi siguió creciendo, y yo con la bronca de que no pudiera disfrutar de su abuelo. Chaca en el nacional, adaptándose, con el tano Biggieri tambaleando y con cierto riesgo de descenso. Llego Gastón Coyette y Chaca empezó a levantar y casi asciende, en ese torneo hubo un solo ascenso y se lo llevo Talleres.

Mi vieja quedó sola, hincha del rojo de nacimiento y de Chaca por adopción, siempre nos banco al viejo y a nosotros en esta locura llamada Chacarita. Cuando éramos adolescentes con mi hermano más grande (el único que comparte la pasión, porque los otros dos no miran fútbol, hasta en eso fue grande mi viejo, no nos impuso la pasión, sino que lo dejó a nuestra elección)íbamos a la cancha aunque llueva y la vieja nos esperaba en casa con un té caliente.

Nunca se banco la ida del viejo, pero siguió por nosotros y por los nietos.

En 2016 nació mi Segundo hijo, Joaquin, mi viejo no pudo conocerlo.

Empezó un nuevo torneo y Chaca se prendía, había dos ascensos y el bicho en seguida se perfiló para campeonar, nosotros como siempre, cerca, pero al borde de perderlo todo.

Mis hijos crecían y para mediados de julio de 2017 ya Chaca estaba cabeza a cabeza con Brown de Madryn, peleando el ascenso.

Chaca jugaba con Gimnasia de Jujuy en San Martín y con la familia de mi viejo organizamos un asado en lo del tío Osvaldo (el hermano de mi viejo), si en la misma casa y con la misma familia de mi nota de 2014. Después del asado fuimos con todos nuestros hijos a la cancha. Mi vieja no quiso venir al asado porque no podía digerir que el viejo no estuviera ahí.

Fuimos a la cancha, Chaca empató y parecía q el ascenso se iba otra vez.

Cuando salimos de la cancha subí una foto a Instagram con sofi en la cancha y puse “que lindo compartir esta pasión con vos hija hermosa, el abuelo estuvo con nostros hoy”. A lo qué mi vieja me respondió en la misma red social (una genia de internet mi vieja), “los amo”.

Al día siguiente y después de haberlo deseado mucho, mi vieja se fue con mi viejo. Y otra vez Chaca me permitió que supiera cuanto la amábamos y que ella nos pudiera decir lo mismo.

Es imposible no quebrarme y llorar mientras escribo esto, el dolor de perder a los viejos, jóvenes y tan rápido es inexplicable, pero cuánto más llevadero es cuando tenemos la tranquilidad de haberlos disfrutado, de haberlos abrazado y de haber compartido con ellos nuestras pasiones.

A las dos semanas Chaca estaba ascendiendo a primera después de 7 años, y mis viejos estaban abrazados junto a nosotros dando la vuelta olímpica.

Mis hijos casi no los van a conocer, y sin embargo hoy cuando me pidieron ponerse la remera de Chaca y me paré para sacarles una foto entendí todo.

No hace falta que los conozcan, los llevan dentro, esos colores que ellos piden casi sin saberlo, llevan los asados en lo del abuelo Enrique, llevan las tortillas de la vieja, las picadas de los sábados, tienen el olor de los desayunos del viejo a puro mate y galletas para ver la fórmula 1, tienen los asados al horno con papa en la mesa de la cocina, tienen el profundo amor y libertad con la que mis viejos nos criaron, tienen la magia de unir 5 generaciones a través de una pasión. Y eso te genera un nudo en el pecho que es imposible de explicar, imposible de transmitir, pero que te da una paz que ninguna explicación científica  o religiosa te puede dar, es el amor en su estado más puro que trasciende el tiempo. Ya no tengo bronca porque no puedan conocerlos, porque son parte de ellos.

No importa que el juego se haya transformado un negocio podrido, que las mafias hayan comprado todo, porque el amor no se puede comprar.

No sé si Chaca va a descender o no, y la verdad no me importa, porque pase lo que pase mis viejos van a estar ahí, con nosotros alentando, gritando y compartiendo esta pasión.

Ojalá los jugadores y dirigentes puedan leer estas líneas y entender que juegan en nombre de 5 generaciones o más de hinchas y que lo único  que tiene que hacer es dejar todo, no importa el resultado, no importa el rival y no importa la divisional, lo importante es disfrutar y compartir esta pasión. Y eso es lo que sentimos los hinchas de Chaca y es lo que sienten mis hijos, casi sin saberlo, casi sin explicaciones, porque Chaca no se explica, se siente.

Walter Scotton

deportivo futbol