RICARDO CASTILLA AMIGAZO

RICARDO EN LA FIESTA DE VITALICIOS DEL AÑO PASADO ENTREGANDOLE LA DISTINCION AL DR DANGELO(MEDICO DEL 69),RICARDO COLABORO LOS 40 SABADOS QUE HICIMOS LA CONVOCATORIA EN EL 2009,VENIA TODOS LOS SABADOS,UN TIPAZO,EL MARTES PASADO TRABAJO A DESTAJO JUNTO A TODOS LOS VITALICIOS (DONDE ERA MIEMBRO DE LA SUBCOMISION)EN LA FIESTA ANUAL,TAMBIEN PARTICIPABA EN LA PEÑA DE SAN ANDRES DEL TANQUE NEUMANN(FOTO),AYER SU CORAZON DE REPENTE DIJO NO VA MAS,UNA PERDIDA IRREPARABLE PARA TODOS SUS AMIGOS ,LOS QUE LABURAMOS SIN PEDIR NADA POR CHACA.

PEPE

EL FALLECIMIENTO DE RICARDO CASTILLA ,GRAN AMIGO,VITALICIO Y FUNEBRERO

SALUDAMOS A SUFAMILIA ESPECIALMENTE A SU HIJO MARTIN GRAN PERIODISTA,VA LA NOTA QUE ESCRIBISTE ACERCA DE LOS 40 AÑOS EN LA NACION,TU VIEJO ESTABA MUY ORGULLOSO.

PEPE

A 40 años de la obtención del Metropolitano 69, el punto más alto en la historia del club funebrero; coronó la hazaña con una notable goleada sobre River

14 de Julio de 2009 – 00:56

Por Martín Castilla

De la Redacción de LA NACION

Hace cuarenta años, la dictadura del general Juan Carlos Onganía gobernaba un país convulsionado por la muerte del gremialista Augusto Vandor y por el “Cordobazo”. La

De viaje.

Un embajador de Chacarita.

Por Martín Castilla.

MARSELLA.- Podía sentirlo, por todo aquello que le habían contado de pequeño, pero nunca imaginó que tanta emoción lo inundaría por completo. En los arrabales de San Martín o en los confines de Francia, la pasión y la emoción es la misma. Después de cierta edad, cada quien es responsable de su historia. En cada rostro hay claras contraseñas del pasado, hasta pueden escrutarse sensaciones por venir. Inexplicables. Martín, que tiene 30 y viene desde Madrid, entrega una mirada absorta y cara de profunda emoción cuando tiene al ídolo que nunca vio jugar, pero que su padre le contó con lujo de detalles cada uno de sus movimientos. Algo parecido a lo que le ocurre a la generación de Messi con Maradona.

Vale aclarar que en este caso no se trata de Maradona, que tanto revuelo ha generado por estos lados. Ni tampoco de Messi, la figura del momento en el fútbol mundial. La situación se da alrededor de Angel Marcos, aquel delantero emblema del Chacarita campeón de 1969. Con 65 años, apareció en el lobby del hotel argentino y lo primero que hizo fue desgranar recuerdos con otro hincha de Chacarita al que el corazón le bombeó a mil pulsaciones.

Marcos oficia de comentarista en la señal de TV de L´Equipe, llegó a Francia en 1971 y se quedó con Susana, la mujer que lo acompaña desde que vivía en la Argentina. “Jugué mucho tiempo en Francia y gané algunos títulos, pero nunca sentí ni viví nada parecido como aquel de Chacarita del ?69. Siempre aparece un hincha argentino que me devuelve a esos años”, recuerda, inconsciente de una pronunciación que delata su pertenencia a esta tierra. Vive nueve meses al año en Nantes y los otros tres en Cannes, pero dos o tres días a la semana los pasa en París, por esa ocupación mediática que atiende desde hace más de cinco años. Desde que se retiró, en 1979 -tras jugar cuatro años en Nantes, con un título, y otros cuatro en Toulouse-, su rastro se perdió para los ojos argentinos, pero durante un tiempo fue una suerte de trotamundos con el buzo de DT: dirigió en Francia, Egipto y Emiratos Arabes, entre otros destinos.

Hace tiempo que no vuelve a Buenos Aires. Pero este año tiene decido hacerse un espacio para estar presente en los 40 años del máximo título de la historia de Chacarita. Para Marcos hay lazos muy significativos. “Tengo muchas ganas de volver a estar cerca de que aquella hazaña -reconoce-. De ver a algunos compañeros. A veces uno pierde la dimensión de lo que se logró con Chacarita. Será que uno se pone viejo? pero este año voy a volver. Espero que sea con el equipo en primera”, promete frente a ese hincha al que esta ciudad le dio dos motivos para darse por cumplido: ver Argentina-Francia y estar cerca del ídolo al que admiró a la distancia por aquellos relatos de la infancia que le quedaron a fuego. En su memoria. En su corazón.

LA NOTA QUE MAS LE GUSTABA A RICARDO DE SU HIJO MARTIN

Argentina, como el mundo entero, también se asombraba con lo que sucedía en la Luna. Los diarios y la televisión se ocupaban casi todo el tiempo del inminente ingreso de la nave espacial Apolo XI a la órbita lunar. Para Chacarita la mirada estaba puesta en otro momento histórico: el Metropolitano de 1969, la joya más grande que atesoran los hinchas tricolores.

Los almanaques de Chacarita están marcados con días inolvidables. Pero entre todas las fechas hay una grabada como ninguna: la del 6 de julio de 1969, cuando ganó el Metropolitano y obtuvo su único título en primera con un apabullante 4-1 sobre River, en la final en la cancha de Racing. Aquella tarde, unos 30.000 hinchas tricolores ingresaron en puntas de pie en las tribunas bajas del cilindro de Avellaneda. El público millonario, que acumulaba 12 años de espera, copó los sectores altos para alentar a Carballo, Guzmán, Daniel Onega y “Pinino” Mas, entre otros. Chacarita no tenía nada que perder y mucho para ofrecer: amor propio, carácter y la fantasía de esos “irreverentes del toque”, tal como repetían las crónicas de esos días. Se dio un marco impresionante, con 64.441 entradas vendidas y una recaudación de 27.680.400 pesos de la época (el encuentro fue televisado en directo por Canal 7). Una marea de gente cruzó el puente Pueyrredón a pie y los que fueron en vehículo debieron estacionar cerca de la estación Constitución.

Con Enrique Nader como presidente del club, ese equipo fue moldeado por Argentino Geronazzo como DT, que se marchó antes del comienzo del campeonato. Interinamente, lo dirigió Juan Manuel Guerra, hasta que fue nombrado Francisco Pizarro, que por diferencias con algunos futbolistas renunció antes de las semifinales, y el plantel quedó en manos de Víctor Rodríguez. El campeón fue la mixtura de un arquero como Eliseo Petrocelli; dos centrales técnicamente óptimos como Abel Pérez y Angel Hugo Bargas, más Franco Frassoldati y Jorge Gómez; la entrega incansable de Raúl Poncio y Leonardo Recúpero en la mitad de la cancha; el “Manija” Juan Puntorero, siempre con la pelota bajo la suela; el juego cerebral de Angel Marcos; los goles del “Cuza” Rodolfo Orife y la potencia del “Tanque” Horacio Neumann. Y como alternativas de ataque, Carlos María García Cambón y Juan Gómez Voglino.

Este equipo, el más grande, lejos, de todos los planteles que alguna vez vistieron la camiseta tricolor, tuvo un camino al título contundente. Después de superar una zona de 11 equipos en la que estaban Boca, Independiente, San Lorenzo y Vélez, Chacarita entendió que estaba para cosas grandes. Hasta fue aplaudido en la Bombonera tras el golazo del 1-0 de Marcos, después de una triple pared con García Cambón. Se vio en las semifinales con Racing, el de Basile, Perfumo, Machado Da Silva y con Pizzuti como DT, al que le ganó a cinco minutos del final con una palomita de Recúpero.

Unas viejas latas de fílmico de lo que quedó del archivo del viejo Canal 7 se reprodujeron en diferentes formatos. Y, desde algunos años, ruedan por las casas de los hinchas, y también por YouTube, con los particulares relatos del recordado Horacio Aiello (el de la frase “A la izquierda de su pantalla, señora…”). Gracias a esas imágenes, los que no habían nacido pudieron aprender de memoria cada detalle de ese día perdurable. Como por ejemplo el caño de Marcos a Vieytes en el arranque. Después fue Neumann el que abrió el marcador. Trebucq marcó el empate, pero nuevamente el “Tanque” anotó con un zurdazo impresionante, entrando como una tromba en una jugada en la que casi se le va la pierna (quedó tendido en el piso por un planchazo). En el segundo tiempo, Marcos estampó el 3-1 con dos enganches y caño incluido a Miguel Angel López. Excepcional. A tal punto que, según cuentan los jugadores de ese plantel, Onganía les confesó cuando los recibió en la quinta de Olivos que propondría a la Secretaría de Turismo mostrarlo en el extranjero para que se entendiera cómo se jugaba al fútbol en nuestro país. Frassoldati selló el 4-1 de una actuación que se escuchó como un alarido entre los grandes.

Eran tiempos en que los equipos grandes lo eran sin discusión: tenían los mejores jugadores y se quedaban con los campeonatos. Algo había empezado a cambiar con los logros de Estudiantes en 1967 y con Vélez en 1968. Pero Chacarita campeón de 1969 impuso la circulación de pelota como concepto de juego e hizo del pase la principal arma de ataque. Porque ese Chacarita hizo del toque un punto estratégico y estético. Tanto es así que El Gráfico inmortalizó el logro del conjunto de San Martín con el título “Al fútbol se juega así”.

En el recorrido de los 40 años posteriores hubo crisis y descensos; renovaciones y ascensos. Pero una gran historia que sigue vigente. La misma que obliga a no olvidar aquellos años en los que el trabajo diario, con mucha entrega y sacrificio, permitía alcanzar cosas importantes.

* El baile a Bayern Munich y sin Copa Libertadores

En 1971, Chacarita fue invitado a jugar la Copa Joan Gamper. Debutó frente a Bayern Munich, el equipo base de la Alemania que se consagró campeona en 1974 (Müller, Beckenbauer, Breitner y Maier, entre otros). El conjunto argentino “bailó” a los alemanes y lo superó 2-0. Chacarita no pudo jugar la Libertadores de 1970 debido a que la AFA no estaba de acuerdo con que la disputaran los dos primeros

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