Handball:hoy a las 16 puede haber un ascenso vamos las pibas

Jugadoras de Chacarita Juniors. Vanina Bianchi, Carolina Petrino, Yanina Demestri, Mariana Sastre, Florencia Alarcón, Laura Petrino, Marcela Guratti, Vanesa Romero, Natalia Menendez y Jesica Heffner. Director Técnico. Daniel Polizzotto.

Día del partido.

Domingo 6 de Noviembre.

16 horas

Ubicación de la cancha. Nahuel Huapi 5891. Villa Urquiza, CABA

Contra Boedo jrs por la promocion si ganan ascienden

GALOPPO SIGUE HACIENDO CUENTOS

Este relato nace gracias a Pepe Rapoport y a Daniel Polizzotto, DT del handball femenino. Pepe me preguntó si podía escribir algo para él y su equipo. Aceptando una vez más el desafío, he escrito estas líneas pero con una salvedad: hacer un sencillo homenaje no sólo a él, sino a toda la gente que haciendo todo a pulmón defiende los colores de Chaca más allá del fútbol: Daniel Polizzotto, Ariel Carta, Juan Gallo, Rafael Rímolo, Germán Páez, y en ellos a todos los héroes anónimos que en el silencio y el trabajo buscan cada día hacer un Chaca mejor.

“Héroes anónimos, compartiendo tanta soledad, luchando con el corazón…” (Ulises Butrón – Isabel de Sebastián)

FUTSAL: Otro partido frustrante, otra desilusión, otro sabor amargo en la boca. Eso sentía Jaime Labiano cuando salía del estadio con otros funebreros como él con sabor amargo en sus bocas y fustraciones a flor de piel.

Jaime renegaba una y otra vez con Chacarita, y aunque a lo largo de su vida vivió momentos alegres y tristes creía que todo iba cada vez peor. En eso se cruzó con Pepe, quien también había renegado pero a través de los micrófonos. Sin embargo, le preguntó:

– Qué pasa Jaime, que estás gruñón?

– No ves Pepe lo que pasa con Chaca?

– Si pero no dejés que el árbol tape al bosque… porque Chaca no es sólo fútbol, me extraña que siendo socio no te acuerdes… mirá ahi viene Ariel…

– Quién es Ariel?

– El muchacho del futsal, de los que juegan al fútbol de salón…

Ariel llegó en efecto, y Pepe lo presentó a Jaime. Le preguntó (a Ariel) cuándo jugaba el futsal, y lo invitó (a Jaime) a ver un partido.

El partido en el club Almafuerte tenia las tribunas llenas, y la gente apoyaba a Chaca. Jaime se sentía sapo de otro pozo al principio, pero esa sensación comenzó a desvanecerse a medida que el equipo tricolor iba ganando, gracias a un jugador parecido al alemán Mesut Ozil, que era el mejor del partido: Gutiérrez.

Jaime comenzó a sonreir, y Pepe también sonreía a su lado: Chacarita empezaba a tener alegrías que no eran del fútbol. Al final, Pepe redobló la apuesta y lo invitó a Jaime a ver el ajedrez.

AJEDREZ: No muy convencido, Jaime fue a la sede. Se encontró frente a un tablero de 64 casilleros con varias piezas. Y frente a él estaban jugadores de ajedrez del club, que le explicaban el sentido de cada pieza: rey, dama, alfiles, caballos, torres, peones… y a medida que los empezaba a mover, Jaime sentía que sus neuronas adormecidas comenzaban a activarse y que su cabeza comenzaba a despejarse. También comprendió que el ajedrez refleja muchas veces la personalidad del jugador: si es lanzado, tímido, conservador, que va al frente…

HANDBALL: Una vez estaba Pepe con Buby y otro muchacho, Martín. Hablaban del handball masculino y femenino del club. Buby aclaraba una vez más: “No se dice handbol, se dice handball…”. Martín contaba los próximos partidos, y de cómo trabajaban a pulmón por el club. Jaime escuchaba el programa y se interesó por este deporte. Anotó la dirección y fue al día siguiente. Pepe estaba allí con Martín y los técnicos: Daniel y Germán. Los presentó a Jaime. Daniel le contó todos los sacrificios que hacían y todo lo que dejaban por el club. En el partido se notaba la mano maestra que Daniel le imprimía a su equipo: había defensoras que luchaban a brazo partido, volantes que creaban juego y se destacaba una delantera cuya seña particular era una vincha, y que hacía más goles que todos los delanteros del fútbol tricolor… Los varones no eran menos que ellas, Germán tenía también mano maestra para dirigir, y también jugaban bien, hacían muchos goles y ganaban. Pero lo que más le impactó a Jaime fue ver la garra que le ponían, la sangre y la vida que dejaban en la cancha.

BOXEO: Una vez más en la sede de Capital. Allí estaba un entrenador experimentado dando clases de boxeo. A pesar de sus reparos hacia el deporte de los puños, Jaime se acercó a él. Su nombre era Juan, y trataba de enseñarles a los dirigidos que el boxeo va más allá de pegar y recibir tortazos, que en el box la inteligencia es fundamental para adivinar los golpes del contrario (aunque de cara al espectador se vea lo contrario). Entre los muchos que se entrenaban allí estaba Ezequiel, el representante de Chaca en el ring. Jaime lo vio desde la tribuna cuando se inauguró el estadio, y lo ovacionó aquella tarde pidiendo que destruya al gatito boxeador…

SENIORS: Una noche, Jaime sintió que rejuvenecía y que volvía a disfrutar con el fútbol de Chaca. Y todo eso lo logró el equipo de los seniors (o veteranos, según se prefiera). Allí estaban ellos, dirigidos por el Tano Rafael: el Flaco, Seso, Alex, el Tweety, Bibi, el Lalo, el Huevo, Leandro, etc. Allí estaban ellos, algunos de ellos con poco pelo, o canosos, pero siempre jugando por la camiseta como tantas batallas que disputaron en sus años mozos. Jaime se sintió transportarse en el tiempo, se vio y los vio más jóvenes, cuando el estadio funebrero todavía tenía sus tablones.

EPÍLOGO: Si cuando el fútbol de primera no andaba bien, Jaime se iba al Polideportivo a ver a los pibes, porque creía que allí estaba lo más profundo de Chaca. Jaime ahora comenzaba a ver las cosas de otra manera, y a no amargarse tanto por los colores, porque sabía que Ariel, Juan, Daniel, Germán, Rafael y cada uno de sus equipos luchaban por la camiseta, a veces desde el silencio y el anonimato. Y ahora comprendía lo que le dijo Pepe: “que el árbol no tape el bosque… porque Chacarita es fútbol, pero también es más que fútbol…”

 JOSE GALOPPO