García Cambon gran reportaje de Albarracín en Puntal web

vida de Carlos María García Cambón, nacido el 27 de marzo de 1949, está marcada por hitos, mojones que han quedado en la memoria colectiva del futbolero en la Argentina. El solo hecho de debutar en un superclásico y marcarle cuatro goles a River con la camiseta de Boca da cuenta de lo que decimos.

Antes de eso hubo un paso fantástico en el club que lo vio nacer. Fue parte importante del único título de Chaca en Primera, el del Metro 69, sumado unos años en los que el equipo, hasta aproximadamente 1972, fue protagonista de nuestro fútbol, a tal punto que Barcelo lo invitó a jugar la Copa Joan Gamper y no sólo eso, sino que le ganó al todo poderoso Bayern Munich y perdió injustamente la final con los culés.

Dialogamos en exclusiva con el viejo goleador, que con una memoria envidiable nos cuenta lo que significó esa época para él en lo personal y cómo hoy vive su amor por el Funebrero. La charla comienza con una descripción de la institución.

-¿Cómo es Chacarita como club?

-Yo cuando llegué, Chacarita peleaba el descenso y a partir del año 67 fue el último que jugamos por la permanencia. Ya Chacarita se había transformado en un equipo muy competitivo, durante el 68, 69, 70, 71 y hasta el 72 fue un equipo de gran nivel, siempre arriba. Se había creado una institución que era, no al nivel de los cinco grandes, pero peleaba en un segundo orden. Porque era un club ordenado, futbolísticamente estaba en condiciones de competir de igual a igual con cualquiera y porque tenía divisiones inferiores importantes. Las malas administraciones nos han llevado al lugar que ocupa hoy. Es un lugar triste porque del equipo que yo conocí, aprendí, me crié, en el que tuve la suerte de posicionarme como un jugador de Primera División, de ese equipo lamentablemente no quedó nada. Nosotros habíamos intentado y creado una mística entre los valores futbolísticos y sociales más una buena moral, habíamos creado una mística importante dentro de la institución, que fue desapareciendo y hoy es lo que es, un club del ascenso, ni siquiera se ha podido arraigar en Primera.

-De pelear descensos a campeonatos, ¿cómo fue esa metamorfosis futbolística?

-Indudablemente que, para conseguir los objetivos, debe haber una mancomunión de las tres patas que son las importantes. La dirigencia, la parte social y la parte futbolística comandadas por el cuerpo técnico. Cuando eso pasa y sus componentes están juntos y atrás de un objetivo en común, la cosa se simplifica mucho. Tiene que ver la capacidad futbolística del plantel que uno tenga y en ese momento se congeniaron algunas cosas. Chacarita tenía una base importante y los jugadores que vinieron a partir de 1968 conformaron un grupo más homogéneo desde el punto de vista de los objetivos.

-Al punto que en la Copa Joan Gamper de 1972 le ganan al Bayern Munich y pierden injustamente con Barcelona en la final, ¿qué recuerda de eso?

-Chacarita llega a esa invitación hecha por Barcelona por todos los méritos que había hecho en los años previos, por haber salido campeón en 1969, porque en 1971 perdió la final de la Copa Argentina con Boca, los méritos los tenía. Lo que pasa que jamás se le ocurrió pensar a nadie que un equipo de los denominados chicos, como era Chacarita, que recién estaba empezando a descollar, tuviera la oportunidad de jugar esa copa y jugara con equipos de la importancia de los que mencionás. Nadie se imaginaba que le podíamos ganar al Bayern de la forma en que lo hicimos, esas son las cosas que cuando se logran en equipos chicos tienen mucha más trascendencia, importancia y son mucho más representativas para uno de forma personal. Porque salir campeón con equipos grandes es más fácil, hacerlo con uno chico, cuando lográs el éxito es mucho más redituable, placentero y uno se siente mucho más orgulloso todavía. Los equipos chicos son los que no tienen todavía tantas posibilidades y cuando se logra es un consenso general. Yo me acuerdo que a Chacarita lo iban a ver los hinchas de todos los equipos, como una época Argentinos o Huracán y nosotros lo conseguimos, que gente de otras instituciones fuera a verlo jugar.

-Por curiosidad, le pregunto: ¿cómo es ser marcado por Franz Beckenbauer?

-Él arrancaba siempre como si fuese un líbero y después, de acuerdo a cómo fuera el juego, buscaba diferentes ubicaciones, estando en desventaja terminé de jugar en el medio campo. Chacarita ese día jugó en un nivel superlativo. Era un jugador extraordinario, fuera de serie, con una dinámica maravillosa, un tipo que lo tenías enfrente cinco metros y a los dos segundos estaba cinco metros atrás tuyo. Una velocidad, un talento, maravilloso.

-Quienes por cuestiones de edad y televisivas no vimos el equipo campeón del 69, cuéntenos cómo jugaba.

-Lo primero es que jugaba al fútbol, lo segundo es que tenía un gran compromiso con el juego, tercero, éramos un equipo muy ordenado y cuarto teníamos jugadores muy desequilibrantes y con una característica de dinámica muy importante. Esto hacía que también fuera parte de nuestro equipo el sacrificio, el esfuerzo, el trabajo, la solidaridad, todos esos adjetivos comprendían lo que era ese equipo.

-Producto de otro tiempo, de otra realidad, de un fútbol mucho más estático, menos físico, ¿qué fútbol era ese de los setenta?

-Nosotros priorizábamos el buen juego, el juego de toque, de rotación, de técnica. Con mucho orden, eso no quiere decir que cada uno tenía una función específica y estática, sino dinámica. A tal punto que era esa dinámica que en el partido en el que salimos campeones ganándole a River, el último gol lo hizo Frassoldati, que era marcador de punta, y ya ganando 3 a 1, desde el punto de vista ofensivo, dinámico, esto habla maravillosamente bien de lo que éramos, que ganando en una final, el marcador de punta se lance ofensivamente con una gran dinámica y logre su cuarto gol, no se veía mucho en las canchas argentinas. Se suponía que cuando uno iba ganando 3 a 1 una final ya no hay que avanzar más y esperar que pase el tiempo y, sin embargo, nuestra ideología no era esa. Era la de jugar y jugar.

-En ese contexto y siendo un club tan popular, ¿cómo puede describir al hincha funebrero?

-La gente es muy pasional, siempre fue así. Si me pedís que te dé una explicación al respecto es bastante difícil porque no soy un historiador de lo que era la barra de Chacarita, pero desde que tengo uso de razón fue muy pasional, muy metido dentro del sentimiento del hincha, siempre muy sufrido y tuvo la suerte de poder conseguir un logro maravilloso que muy pocos equipos han conseguido y eso aumentó su sensibilidad. Entonces se hizo mucho más fanático, más hincha.

Javier Albarracin.web.puntual.gracias.