Los once guerreros para mañana

Emanuel Trípodi; Juan González, Germán Re, Federico Rosso y Gabriel Lazarte; Módula, Ibáñez y Nicolás Oroz; Rodríguez, Rodrigo Salinas y Juan Álvarez.
 
En el banco de suplentes estarán: Lucas Álvarez, Alan Robledo, Maximiliano Paredes, Joaquín Ibáñez, Elías Alderete, Leandro Barrera y Jonathan Rodríguez.

El mayor rival de Chacarita. Por Gustavo Szpigiel

 

 

Cuando a principio de temporada se evaluaba cuántos ascensos había, la pregunta de mucha gente era: ¿Cuál es el equipo que acompañaría a Chacarita? La vara alta que dejó después de ese segundo puesto detrás de Talleres y la forma de juego que desplegó el equipo de Gastón Coyette presagiaba un “desfile” Funebrero por última vez en el Nacional B.

La salida de Jonathan Menéndez y de Ian Escobar dejaron un hueco importante, la lesión de Pedro Fernández, otro. Tanto crédito había acumulado el técnico de Chacarita que casi no hubo resistencias a la salida del último ídolo, el Piojo Damián Manso, que se fue por la puerta grande y mostrando que su recorrido en el fútbol no fue casualidad.

Chacarita es una institución dominada por los avatares políticos internos y externos. Pero nunca tuvo beneficios de la política, siempre fue perjudicada. Las “operaciones” no son nuevas, sucedieron siempre, y los “fantasmas” aparecen, por supuesto, cuando la pelotita no entra.

Las “malas” noticias o lo que sucede dentro del vestuario siempre salen desde adentro del club. Puede ser un dirigente que quiere poner un palo en la rueda, puede ser un jugador que no está contento con el DT de turno porque no lo pone o hasta puede ser alguien cercano al cuerpo técnico con el afán de “tantear” el resultado de una futura decisión. Pero rara vez se inventan.

Cuando hablamos del crédito que se ganó el técnico (hoy seguramente menor al que tenía cuando comenzó el año), se debe exclusivamente al mérito de formar un equipo al que muchas veces dio gusto verlo jugar: el de promover jugadores de inferiores, de ir a verlas y tener un diálogo fluído con el coordinador, Luis Marabotto, y dirigir a un equipo que en base a todo esto viene peleando por ascender desde que él llegó. Y hoy, a 13 fechas de finalizar el torneo, está a cuatro puntos de ese lugar.

Cuando Coyette toma la decisión de que Manso no fuera más parte del equipo sabía que iba a tener resistencia y, sin embargo, pesaron más sus convicciones al pedido de la gente.

Hoy el ídolo es el Burrito Diego Rivero, casi un grito de guerra en cada partido. El técnico tomó la decisión de excluirlo en una semana movida, con rumores de pelea entre el capitán y el entrenador, desmentida por todas las partes. Para Coyette, Rivero viene jugando mal desde hace varios partidos, lo esperó y no tuvo respuestas. Decidió sin medir “la inteligencia” de no hacerlo esta semana. Nuevamente sus convicciones superaron al clamor.

Por ese lado, un técnico que avanza sin mirar a los costados y al que no se le puede reprochar absolutamente nada más que estar o no de acuerdo con sus decisiones futbolísticas.

Pero por el otro, la “grieta” dirigencial, que está y no se desconoce. Aquellos que toman decisiones y los que sienten que no se les consulta. Se miran con recelo y en algunos casos hasta ni se saludan;  también, hay que decirlo, afuera hay otros que se refriegan las manos disfrutando de esta interna.

Al plantel se le debe dos meses, es verdad que Chacarita está embargado desde octubre por los juicios, no le ingresa dinero fresco y hasta ahora llegó con lo que había entrado a pricipio de año por lo de Menéndez, Escobar y (Nicolás) Blandi. Tiene que entrar lo de Rodrigo Aliendro, Agustín Rossi y ver qué pasa con Cristian Guanca. Mientras tanto, se llega a fin de mes como se puede y con algunos inconvenientes que se van solucionando en el día a día.

Todo esto en un equipo con pretensiones de ascender. Con la potencia que tiene como club popular en el fútbol argentino, la inmensa cantidad de hinchas en todo el país (hinchas, no socios) y en el mundo, hacen que sea increíble que no lo logre.

Y es cierto que si la pelota pega en el palo y entra, Coyette es Guardiola, Rodrigo Salinas es el mejor goleador de la historia de Chaca y Miguel Mellado es la “joya” que el club estaba esperando. Todo depende del resultado final en el partido que tiene que jugar semana tras semana, que no es contra Chicago, Argentinos, Brown de Madryn o Ferro. El partido que tiene que ganar Chacarita es contra su mayor rival, el más complicado, el que siempre le gana, y es contra el mismo Chacarita. El día que le gane, podremos soñar con jugar la Copa Libertadores

Gustavo Szpigiel

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